El sabor de la vida

Que no te tiemble el pulso para escribir un mensaje, anotar un verso maltrecho, copiar una idea inestable o decir te amo escrito con una tinta ilegible en una servilleta usada. No te olvides, tus pensamientos te pertenecen. Que nadie te oprima para expresarlo.

Si tienes ganas de cantar, sal de la ducha y has temblar tu voz al aire libre. Lo más que puede suceder es que lo pájaros salgan despavoridos de sus nidos para buscar refugios para sus oídos.

Deja el carro en su lugar. Camina sin rumbo. Que tus pasos señalen un punto cualquiera. Sigue a tu sombra que sus huellas marcaran el camino de regreso. Has un hueco profundo en el pavimento y deja que se fugue la tristeza. No necesita tu compañía. Ella baila sola.

Revélate ante el estereotipo de la sociedad anacrónica y perversa que condiciona tu manera de vivir. No seas esclavo de la moda, la cultura. Eres libre desde que naciste.

Toma firme la espada del optimismo y enfrenta tus dificultades con valentía. La vas a derrotar a la vuelta de la esquina. Cuando te levantes, será como un soplo de viento que pasó debajo de tu cama.

Hay cosas que no se pueden cambiar. El agua estará siempre mojada. Un desengaño te romperá el corazón en mil pedazos pero aún así, lo vas a unir con el tiempo. Si vas a llorar, solloza en la oscuridad de tu intimidad. Vacía los lamentos de tu interior en un papel mojado para que se lo lleve la lluvia.

La nostalgia vendrá con los recuerdos y los recuerdos te sacarán unas lágrimas. Te darás cuenta que tienes sentimientos y mucho amor que dar.

Usa tu imaginación para sortear los problemas cotidianos. Debes tomar siempre en cuenta, que la vida se vive una sola vez. No preguntes como hacerlo. Tú eres su dueño.

img-20160616-wa0004

 

Cuando era niño (Relato corto)

De niño tenía contextura delgada. Mi cuerpo era poseído por un resorte que no me permitía quedarme quieto un instante. Era hijo salido de las aguas frías del mar de San Andrés. La planta de mis pies estaban cubiertas de rasguños por el duro caminar en las piedras afiladas de la orilla.

La playa era mi mejor compañera, sobre todo, en los veranos ardientes. Encontraba en sus brazos fríos , la gran cobija para explayarme en mis fantasías interminables que rodeaban mi mente. Cerraba los ojos, tendido en la arena. Exploraba los laberintos más recónditos de mi imaginación que se llenaban de sal al dejar las espumas de las olas, su sabor en mis labios. Al perder el camino de regreso, no me quedaba más remedio que permanecer en ella.

Cuando rastreaba las rocas debajo del agua, me creía dueño de todos los océanos hasta que el pulpo se enroscaba en mi brazo y salía a la superficie presa de pánico. A pesar que sabía lo que me esperaba al profanar sus dominios, repetía la acción otras veces.

Lo mejor llegaba con el llamado solitario de la orilla caliente. Cerraba los ojos y empezaba el desfile de situaciones increíbles donde el tiempo se desvanecía. El silencio se enrollaba en mi cuerpo para ahogarme en sus misterios.

Era el pirata errante que surcaba los mares embravecidos en busca de los tesoros escondidos. Otras veces, cuando la niebla cubría mis párpados, me iba a las Cruzadas a rescatar el Santo Grial que estaba en manos de los infieles. También tenía una red encantada que atrapaba una sirena que llenaba de escamas mi corazón enamorado a la luz de la luna llena. Su canto me hacía pasear por el universo y cuando se despedía, me dejaba de recuerdo: una estrella.

En el ocaso, abría un agujero en el espacio dejando pasar el vuelo de las gaviotas llevándose consigo, el tiempo que controla las horas. Así mi estancia era más prolongada en la tarde para que los ojos negros de los peces azules, me dieran una vuelta por los mares del mundo.

Llegó la pubertad claudicando mis aventuras imaginarias. Los amores juveniles hicieron que los guardara debajo de mis párpados. El secreto quedó oculto en el reloj de arena.

En un rincón de la memoria vuelvo a reeditar los momentos sublimes que me hicieron subir al cielo estrellado y ahora con mis palabras, los vuelvo a recuperar.

cuando-era-nino

Brindis de la noche

  • Voy a beber solo esta noche
  • Invite a la luna
  • Las nubes la taparon
  • Intente con mi sombra
  • y se había esfumado
  • Una estrella desciende
  • en la profundidad de mi pensamiento
  • La luz fluye calladamente
  • para alejar el fantasma de mi tristeza
  • El vino baila en mi copa
  • con su sabor fastuoso
  • Tendremos una soledad compartida
  • sin estar en ningún lado
  • La fragancia del viento
  • aplaca el murmullo de mi vida
  • La mente despeja la ansiedad
  • Brindo por la silenciosa montaña
  • que atrapa mis palabras perdidas
  • en el firmamento del olvido
  • salud

En calle ajena

  • Es tiempo de ordenar los pensamientos
  • cuando el cielo nublado
  • no deja resquicio para fluir su luz
  • Estoy en la tierra foránea
  • Frente a mis plantas y flores
  • que suspiran el aliento de la mañana
  • en la jardinera colgante al vacío
  • No vivo del delirio de los recuerdos
  • Ni naufrago en los mares de la nostalgia
  • Pero en la quietud
  • de las sombras de la imágenes
  • salen de su escondites
  • a refrescarme la memoria
  • Los árboles que llenan el paisaje
  • de mis ventanas adormiladas
  • se mecen esperando
  • a la lluvia que calme su sed
  • Cubriré de azul mis sentimientos
  • Juntaré mis pasos cansados
  • Caminaré junto a gente ajena a mi ciudad
  • por calles que no me pertenecen
  • por aceras que no cantan mi canción
  • Seguiré pensando calladamente:
  • Mi país es más grande que el olvido
  • 415296

Por leer lo que leo

  • A veces voy a la playa solo
  • Le grito a la ola que no moje mis pies
  • para no borrar lo caminado
  • Son muchas horas de gastar los zapatos
  • por los páginas intranscendentes
  • que se acumulan
  • detrás de las piedras negras
  • Divago en la arena llena de cenizas
  • que resultaron de quemar las lecturas
  • que no sirvieron para nada
  • Me cansé de dar pasos
  • en medio de las palabras banales
  • repetidas  sin sentido ni forma
  • Mil veces es preferible escuchar
  • el rumor del ancho mar
  • para no estar triste
  • la-orilla-del-mar

La ecuación de tu silencio

  • Si voy a calmar la tarde
  • el sol me mira de soslayo
  • Pasan los rayos sin tocar tu cabello
  • Puedo ver el resplandor de tu sonrisa
  • Las llamas rodean los árboles caídos
  • Tu sombra se desplaza en cenizas
  • con rumbo contrario al viento
  • El camino está cubierto
  • de piedras incandescente
  • cuando quiero alcanzar
  • el final de tu mirada
  • Las astillas de mi mente me consumen
  • Pienso que aún tengo esperanza
  • de descifrar con acierto
  • la ecuación de tu silencio sonoro
  • sol-aries

Vamos amar

  • Vamos amar
  • sin darle un nombre al amor
  • Dejemos que fluye
  • por la sangre sin ningún destino
  • Dejemos que se desborde el mar
  • Nos subiremos a las olas
  • para colgarnos en sus crestas
  • buscando las orillas más lejanas
  • La brisa del viento
  • nos traerá una dulce melodía
  • de una canción sin título
  • donde las notas
  • desnuden tu existencia
  • De dónde viene?  A donde va?
  • No importa
  • si destruye tu soledad
  • Que recorra toda tu piel
  • mientras tu luz
  • enciende el cielo
  • el-cielo-y-el-mar

Siempre a tu lado

  • Con un grano de tu belleza
  • pintaré el viento del ocaso
  • cuando tu dulce sonrisa
  • invada el bosque dormido
  • Si esperabas que te encuentre
  • fue en las arrugas de mi memoria
  • El reflejo de tu mirada que sueña
  • se quede impregnada
  • en el abismo de mi tersa frente
  • hasta el final de los días
  • Me conmueve el agua
  • que recorre tu rostro
  • Ahí guardaré mis  hojas secas
  • esperando su resurrección
  • El  eco de tu silencio sempiterno
  • retumbará en mis pensamientos
  • para despertar mi pasión dormida
  • Llega la noche desdibujada
  • con sus colores desteñidos
  • No dejes que te aturda la soledad
  • Estaré a tu lado respirando tú aliento
  • Besaré tus besos en los troncos secos
  • Seremos una hoguera de pasiones
  • combatientes

Voy a tu encuentro

  • Voy a tu encuentro
  • con mis pasos cortos
  • Vuelo sin ruidos
  • queriendo alcanzarte
  • sin alas que me ayuden
  • en un cielo sin estrellas
  • Mis zapatos no dejan huellas
  • en mi limitada memoria
  • No quiero alterar tus sueños
  • ni hacer temblar
  • la luz de tu sombra
  • Entrelazo mi verbo
  • pronunciando tu nombre
  • al desnudar mi querer
  • Quiero llegar presuroso
  • a tus parpados sensibles
  • antes que anochezca
  • Con tu mirada límpida
  • que deshace el tiempo
  • deseo que me digas en silencio
  • si me quieres a tu lado
  • encuentro de amor