La escuelita bajo el mar

Mi nieto SANTIAGO

Como el paso de una sílaba
en una brisa delgada de vida
va creciendo mi nieto Santiago
Llega a sus cuatro añitos
habitando su mundo misterioso
Sueña que baja al fondo del mar
dónde el calamar se niega a leer
Los peces de mil colores
no quieren aprender a bailar
El delfin solo quiere cantar
saltando las olas sin parar
y que decir del pulpo gigante
Se esconde en su tinta negra
porque no puede decir la «a»
La suma no es para el cangrejo
que solo sabe contar para atrás
El sapo aprendió a multiplicar
por eso sus renacuajos son una colonia
El camarón resta sus años
así puede vivir sin trabajar
Los días de Santiago van sin prisa
Sus emociones son sus historias
Yo las disfruto con intensidad
Su cerebro se comunica
con la inocencia de su corazón.