Algunas veces no se lidiar
con esto de escribir poemas.
Cuando me inserto en mi piel
la idea hueca divaga sin control
como logaritmos dispersos
incendiando la pradera de mi mente.
Las palabras ahogadas en mi garganta
pueden fluir dulces, amargas, incoloras
tejidas en un amasijo de frases.
No se si son lágrimas salvajes
salidas de mis cansados ojos ciegos
que no ven cuando nado
contra la cresta de las olas
o poemas lanzados al olvido
en un sueño plagado de remordimientos
o una soberana estupidez.
Quisiera perderme en la plegaria gris
hechas de voces carbonizadas
acribilladas en mi conciencia
cubierta de un charco de cenizas.
Al final de la tarde infiel (se fue con el sol)
busco en los jirones de mi alma hecha polvo
el hilo del verso que endulce mis torturas,
el significado de la poesía cubierta de telarañas
escrita a la intemperie
sentado en la losa de mi tumba.

