Redención

Se levantó como todas las mañanas con los ojos llenos de rocío. Se dirigió al baño, mojó su cara y al levantar la vista, su imagen se reflejó en el espejo. Ya no vio sus líneas armoniosas. Su mirada era soñolienta y gris. Notó unas sombras profundas en sus ojos, como si hubiese envejecido en un instante. La gracia de su belleza se había esfumado por arte de magia.

Ocultó su rostro entre sus manos y un largo sollozo de sufrimiento, cruzó la mañana. Al fin comprendió que la exuberancia de la juventud se había perdido por las paredes tristes de su alocada vida.

Deslizarse por el mundo de la mano con los zumbidos de adulación de la belleza, no había dado resultados. Un vacío pleno en su alma, fue la voz de alarma. Hizo una mueca con los labios pero la imagen del espejo quedó quieta. Ni se inmuto. Una soledad indescriptible le recorrió por todos sus huesos haciendo que los pedazos de furia, impotencia, desengaños, se agolparán de repente en su mente. Comprendió que había vivido un sueño indescifrable y ahora no tenía nada por dentro y al fin, entendió que estaba completamente sola, cuando miró el lecho vacío.

Tembló sus venas por ese descubrimiento. Su yo interior la llamó a la reflexión. Tenía que retomar el hilo de la reconducción de su destino hasta encontrar la fortaleza para conocerse y en forma consciente, elegir nuevas metas y disfrutar con mesura, los placeres del diario vivir.

Con optimismo inteligente y esta vez apegada a su realidad, volvió a mirarse en el espejo. Su sonrisa se reflejó más amplia que nunca. La envolvió una dulzura indescriptible rodando una lágrima por su mejilla pero esta vez era de alegría.

Había recuperado a tiempo su ecuanimidad encontrando su paz interior.

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Cuando era niño (Relato)

De niño tenía contextura delgada. Mi cuerpo era poseído por un resorte que no me permitía quedarme quieto un instante. Era hijo salido de las aguas frías del mar de San Andrés. La planta de mis pies estaban cubiertas de rasguños por el duro caminar en las piedras afiladas de la orilla.

La playa era mi mejor compañera, sobre todo, en los veranos ardientes. Encontraba en sus brazos fríos, la gran cobija para explayarme en mis fantasías interminables que rodeaban mi mente. Cerraba los ojos, tendido en la arena. Exploraba los laberintos más recónditos de mi imaginación que se llenaban de sal al dejar las espumas de las olas, su sabor en mis labios. Al perder el camino de regreso, no me quedaba más remedio que permanecer en ella.

Cuando rastreaba las rocas debajo del agua, me creía dueño de todos los océanos hasta que el pulpo se enroscaba en mi brazo y salía a la superficie presa de pánico. A pesar que sabía lo que me esperaba al profanar sus dominios, repetía la acción otras veces.

Lo mejor llegaba con el llamado solitario de la orilla caliente. Cerraba los ojos y empezaba el desfile de situaciones increíbles donde el tiempo se desvanecía. El silencio se enrollaba en mi cuerpo para ahogarme en sus misterios.

Era el pirata errante que surcaba los mares embravecidos en busca de los tesoros escondidos. Otras veces, cuando la niebla cubría mis párpados, me iba a las Cruzadas a rescatar el Santo Grial que estaba en manos de los infieles. También tenía una red encantada que atrapaba una sirena que llenaba de escamas mi corazón enamorado a la luz de la luna llena. Su canto me hacía pasear por el universo y cuando se despedía, me dejaba de recuerdo: una estrella.

En el ocaso, abría un agujero en el espacio dejando pasar el vuelo de las gaviotas llevándose consigo, el tiempo que controla las horas. Así mi estancia era más prolongada en la tarde para que los ojos negros de los peces azules, me dieran una vuelta por los mares del mundo.

Llegó la pubertad claudicando mis aventuras imaginarias. Los amores juveniles hicieron que los guardara debajo de mis párpados. El secreto quedó oculto en el reloj de arena.

En un rincón de la memoria vuelvo a reeditar los momentos sublimes que me hicieron subir al cielo estrellado y ahora con mis palabras, los vuelvo a recuperar.

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Paseo frustrado (Relato)

Estoy en la acera, esperando que mi mirada se estire hasta el cielo mientras busco el momento en que su rostro pueda asomar por su ventana. Son las diez y muy poca gente circula por la calle. 
El tiempo transcurre haciendo temblar mi impaciencia. Quiero ser el primero en beber la mirada de sus ojos dormidos.
– No faltes. Tendrás mi repuesta mañana sin falta.-
Me dijo después de insistir para ir el fin de semana a la playa. Nos conocimos por esas casualidades inusitadas que nos regala el destino de vez en cuando. Estaba en la clínica visitando a un amigo y ella salió de improviso de un consultorio y por poco nos tropezamos. Quizás estaba un poco confundida. Después de sus disculpas, me quede en blanco mirando como su belleza calma tejió su ternura en mi ser. Luego, una cosa llevó a la otra. Un mes he estado corriendo detrás de sus pasos para sortear las nubes de su indiferencia.
Hasta que por fin logré acercarme a los linderos de su corazón. Me regaló su primera sonrisa y el ritmo de nuestros latidos se confundieron atados en un sólo sonido. Sentí que la felicidad se reunía en nuestros cuerpos. Las palabras se fundían en los pensamientos del alma.
Pasó una hora y no esperé más. Me acerque a la puerta y toqué el timbre. Salió una señora de mirada triste. Pregunté por Adela.
– Lo siento joven. Ella falleció anoche de un ataque al corazón.-
Un frío helado lleno mi silencio y sentí explotar mi cuerpo en miles de astillas para perderse en un interminable precipicio oscuro.
Hoy he despertado aceptando su partida y cuando las horas se perdieron en mi memoria, logré ir al mar. Caminé la arena amarga para dejar que las olas laven mis penas y se lleven la rosa donde reposa la ilusión de un paseo frustrado. 

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He desnudado las horas

  • He desnudado las horas
  • buscando preguntas al espejo
  • que no refleja tus sentimientos
  • Se ha abierto una brecha fija
  • hasta en las palabras que decimos
  • El amor ocupa una esfera extraña
  • donde el silencio domina a placer
  • sin apresurarnos a romper el tedio
  • Llevar el disfraz de la complacencia
  • me deja exhausto perdido en el vacío
  • El cariño fingido no tiene cabida
  • en una relación sin futuro
  • Nos movemos con delicadeza
  • para no herir susceptibilidades
  • Hasta que llegó la hora
  • de poner las cosas en su sitio
  • Dejaremos de ser ambiguos
  • y cobardemente tiernos
  • El amor se desvaneció ayer
  • cuando ya no sentías
  • el llamado de mi corazón
  • ayer

Apremio

  • Agua fresca y pura
  • baña tu cuerpo de rosa
  • Ahoga mi mirada
  • no dejando que mis ojos
  • contemplen consternados
  • tu sexualidad avasallante
  • Tu voz resuena en el aire
  • como una melodía incandescente
  • que ilumina mi noche oscura
  • Revive mi corazón en agonía
  • esperando el beso urgido
  • para despejar la niebla
  • que nubla mi existir
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Artificio de amor

  • Quiero bailar con los pies
  • tocando el cielo
  • Así te podré llevar
  • en una melodía celestial
  • La música resbalará
  • por las nubes que llevan
  • colorido en sus entrañas
  • Los vientos que dominan
  • el ritmo de las danzas
  • te envolverán en un artificio
  • para tenerte entre mis brazos
  • La curva del tiempo
  • será nuestro aliado
  • No terminará hasta que pueda
  • unir mis labios a los tuyos
  • bailandoenl-luna

 

 

El final

  • Si no me vas a querer mujer
  • clava una espina en mi corazón
  • Deja que la sangre corra por el río
  • Al ver tu lánguida sonrisa
  • reflejada en el cielo azulado
  • comprendí que la fatiga del amor
  • había llegado a tus oídos
  • La historia tiene su final
  • al final del atardecer
  • Hundo mi esfuerzo en una plegaria
  • deseando que la nube brillante
  • guíe tus nuevos pasos
  • mientras una lágrima
  • se desvanece en mi rostro
  • zzz_33