La balanza de las mujeres

Tendré que cerrar los ojos

si te vuelves a pesar

Me alejaré lo más lejos posible

para implorar

detrás de las paredes

que la balanza

no de un grito lastimero

No quiero ser testigo

de tu expresión de fin de mundo

Me quedaré en completo silencio

hasta que la bendita ajuga

se digne a marcar

el peso al revés

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Cake on the scales measuring tape wrapped

Despierta el día

  • El día despierta sin reflejos
  • De repente el brillo del sol
  • se devora
  • la tenue oscuridad
  • Desgarra mis párpados
  • que no se quieren abrir
  • Una brisa
  • remueva mi sueño
  • Respiro con los árboles dormidos
  • que no quieren mirar aún su mañana
  • La tempestad de la flojera
  • intenta engullir mi humanidad
  • Se queman los minutos
  • sin poder abrir los ojos
  • La brecha entre levantarme y salir
  • se hace más profunda
  • al sentir el frío en mi epidermis
  • Recojo el silencio entre mis dedos
  • Aflora la tentación
  • de buscar el no existir
  • No dejaré que el tumulto de la ciudad
  • me abrace con su desgobierno
  • farola-muelle-calderon

Soledad

  • Busco un espacio sin palabras
  • detrás de mi espalda desnuda
  • Solo
  • Mudo
  • Sin piel
  • Tengo mi lugar en blanco
  • donde la luz no mira mi soledad
  • Taciturno
  • Nostálgico
  • Sin alas
  • Caen las hojas secas del tiempo
  • Se fragmenta en mis manos
  • Fría
  • Pálida
  • Ambigua
  • Mi fantasía se nubla
  • Se desvanece en el cielo gris
  • Cansada
  • Taciturna
  • Rendida
  • Los recuerdos se ausentaron
  • desdibujados por la niebla
  • Húmedos
  • Agrietados
  • Solitarios
  • Se repite la misma historia
  • Me espera mi otra vida
  • pp-oracion6a

Te estoy buscando

  • Escucho el ruido de tus labios
  • si veo los colores del trueno
  • Busco tus ojos en la tormenta
  • y en la geometría del viento
  • Me divido en mis alucinaciones
  • para no agotar mis sueños
  • Tu mirada
  • baja en el diluvio
  • habitando en mi mundo imaginario
  • La lluvia
  • hace brillar mi sangre
  • inundando de luz de tu espíritu
  • Queda reluciente
  • el camino infinito
  • donde tus pies dejaron huellas
  • No tardaré
  • en descifrar tu cercanía
  • al aspirar el éter de tu perfume
  • En el campo de hierbas silvestres
  • llenaré los espacios
  • de tus deseos
  • Lo cubriré de flores salvajes
  • hasta que mi amor
  • sea inexpugnable
  • tormenta-lluvia

Soy yo

  • Soy mi palabra solitaria
  • que envuelve irremediablemente
  • la frase que no está escrita
  • Soy un pensamiento extraviado
  • en las calles vacías
  • de mi memoria condicionada
  • Soy un tumulto de emociones
  • queriendo derrotar
  • la soledad de tus ojos dormidos
  • Soy el que lee al revés
  • las oraciones más sentidas
  • emanadas de mi cuerpo inerte
  • Soy el verbo irreverente
  • perdido en las hojas no escritas
  • en la palma de tu mano
  • Soy el eco de la música invisible
  • queriendo transformar
  • los colores de tu vida
  • soy-yo

Introspectiva

  • Me abandono al quehacer
  • de no hacer absolutamente nada
  • Solo intento mediar entre mi voz
  • y el silencio que inunda mi boca
  • Desciendo por mis venas
  • queriendo encontrar el origen
  • donde nacen mis palabras
  • La vorágine de la gramática
  • me enreda con la sintaxis
  • como una soga al cuello
  • Trato de mejorar la escritura
  • de las oraciones huecas
  • hilando su origen
  • lejos de los ruidos del alma
  • Busco la lucidez
  • entre la locura de la soledad
  • y las paredes húmedas de mi mente
  • Voy a escaparme por la ventana
  • que da al patio de la luz
  • Quiero conquistar
  • la razón de tu lectura
  • el-pensador

El éxtasis del deseo

  • La sombra de tu desnudez
  •  perdida en el ruido
  • invadió la estancia buscando
  • el llamado de la pasión
  • que se había apoderado de mi cuerpo
  • Me liberé para devorar tus encantos
  • transitando, cuadro a cuadro,
  • la piel que cubre tu existencia
  • Yo habito dentro de ti
  • engendrando el éxtasis del deseo
  • Mis huesos están anclados a los tuyos
  • En cada movimiento
  • el ritmo acompasado
  • nos llena de un profundo placer
  • que avanza más lento que el tiempo
  • Nuestros cuerpos
  • hablan el mismo idioma: el amor
  • Nos perdemos en el espacio sideral
  • donde los gemidos
  • despertarán el infinito
  • cambiando de color el cielo
  • Hemos descubierto un sexo
  • vestido a nuestra medida
  • Sin máscaras que ocultar
  • las ecuaciones no resueltas
  • La llama de este fuego
  • no lo apaga
  • ni la lluvia incesante
  • deseo

El sabor de la vida

Que no te tiemble el pulso para escribir un mensaje, anotar un verso maltrecho, copiar una idea inestable o decir te amo escrito con una tinta ilegible en una servilleta usada. No te olvides, tus pensamientos te pertenecen. Que nadie te oprima para expresarlo.

Si tienes ganas de cantar, sal de la ducha y has temblar tu voz al aire libre. Lo más que puede suceder es que lo pájaros salgan despavoridos de sus nidos para buscar refugios para sus oídos.

Deja el carro en su lugar. Camina sin rumbo. Que tus pasos señalen un punto cualquiera. Sigue a tu sombra que sus huellas marcaran el camino de regreso. Has un hueco profundo en el pavimento y deja que se fugue la tristeza. No necesita tu compañía. Ella baila sola.

Revélate ante el estereotipo de la sociedad anacrónica y perversa que condiciona tu manera de vivir. No seas esclavo de la moda, la cultura. Eres libre desde que naciste.

Toma firme la espada del optimismo y enfrenta tus dificultades con valentía. La vas a derrotar a la vuelta de la esquina. Cuando te levantes, será como un soplo de viento que pasó debajo de tu cama.

Hay cosas que no se pueden cambiar. El agua estará siempre mojada. Un desengaño te romperá el corazón en mil pedazos pero aún así, lo vas a unir con el tiempo. Si vas a llorar, solloza en la oscuridad de tu intimidad. Vacía los lamentos de tu interior en un papel mojado para que se lo lleve la lluvia.

La nostalgia vendrá con los recuerdos y los recuerdos te sacarán unas lágrimas. Te darás cuenta que tienes sentimientos y mucho amor que dar.

Usa tu imaginación para sortear los problemas cotidianos. Debes tomar siempre en cuenta, que la vida se vive una sola vez. No preguntes como hacerlo. Tú eres su dueño.

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Cuando era niño (Relato corto)

De niño tenía contextura delgada. Mi cuerpo era poseído por un resorte que no me permitía quedarme quieto un instante. Era hijo salido de las aguas frías del mar de San Andrés. La planta de mis pies estaban cubiertas de rasguños por el duro caminar en las piedras afiladas de la orilla.

La playa era mi mejor compañera, sobre todo, en los veranos ardientes. Encontraba en sus brazos fríos , la gran cobija para explayarme en mis fantasías interminables que rodeaban mi mente. Cerraba los ojos, tendido en la arena. Exploraba los laberintos más recónditos de mi imaginación que se llenaban de sal al dejar las espumas de las olas, su sabor en mis labios. Al perder el camino de regreso, no me quedaba más remedio que permanecer en ella.

Cuando rastreaba las rocas debajo del agua, me creía dueño de todos los océanos hasta que el pulpo se enroscaba en mi brazo y salía a la superficie presa de pánico. A pesar que sabía lo que me esperaba al profanar sus dominios, repetía la acción otras veces.

Lo mejor llegaba con el llamado solitario de la orilla caliente. Cerraba los ojos y empezaba el desfile de situaciones increíbles donde el tiempo se desvanecía. El silencio se enrollaba en mi cuerpo para ahogarme en sus misterios.

Era el pirata errante que surcaba los mares embravecidos en busca de los tesoros escondidos. Otras veces, cuando la niebla cubría mis párpados, me iba a las Cruzadas a rescatar el Santo Grial que estaba en manos de los infieles. También tenía una red encantada que atrapaba una sirena que llenaba de escamas mi corazón enamorado a la luz de la luna llena. Su canto me hacía pasear por el universo y cuando se despedía, me dejaba de recuerdo: una estrella.

En el ocaso, abría un agujero en el espacio dejando pasar el vuelo de las gaviotas llevándose consigo, el tiempo que controla las horas. Así mi estancia era más prolongada en la tarde para que los ojos negros de los peces azules, me dieran una vuelta por los mares del mundo.

Llegó la pubertad claudicando mis aventuras imaginarias. Los amores juveniles hicieron que los guardara debajo de mis párpados. El secreto quedó oculto en el reloj de arena.

En un rincón de la memoria vuelvo a reeditar los momentos sublimes que me hicieron subir al cielo estrellado y ahora con mis palabras, los vuelvo a recuperar.

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Brindis de la noche

  • Voy a beber solo esta noche
  • Invite a la luna
  • Las nubes la taparon
  • Intente con mi sombra
  • y se había esfumado
  • Una estrella desciende
  • en la profundidad de mi pensamiento
  • La luz fluye calladamente
  • para alejar el fantasma de mi tristeza
  • El vino baila en mi copa
  • con su sabor fastuoso
  • Tendremos una soledad compartida
  • sin estar en ningún lado
  • La fragancia del viento
  • aplaca el murmullo de mi vida
  • La mente despeja la ansiedad
  • Brindo por la silenciosa montaña
  • que atrapa mis palabras perdidas
  • en el firmamento del olvido
  • salud